viernes, 20 de febrero de 2009



Caballeros del aplicación

Pensamiento

El hombre que cree poseer una verdad absoluta e indiscutible cae fácilmente en un error dañoso para sí y para los demás; para sí, porque restringe las posibilidades de su intelecto y lo adosa en el marco estrecho de esa verdad que supone mantener de manera contundente; para los otros, porque imaginando que sobre él gravita exclusivamente la luz de la verdad, ha de dolerse de encontrar a su al rededor opiniones que divergen de la suya, y la intolerancia, haciéndole su presa, podría llegar a conducirle a extralimitaciones de su persona que podrían llegar a ser lamentables.

La Verdad existe, como lo Bello y lo Bueno; es preciso desentrañarla de la maraña especulativa, armado de la fe en el esfuerzo y con la mayor esperanza posible de que debe hallarse no lejos de nosotros, pero también con la convicción de que nuestra inteligencia es demasiado débil aún, demasiado limitada, para poseerla de manera absoluta.

Es por estos motivos que nuestro objeto consiste, en primer lugar, en el perfeccionamiento individual, ya que nadie puede contribuir al bien de la humanidad si por sí mismo no hace cuanto puede y debe, y en la dirección de la juventud por el camino del perfecto y armónico desenvolvimiento. Así mismo, debemos tener presente que nuestro primer deber es consagrarnos al Bien de la humanidad. Explorar los sentimientos comunes de todos para unirnos, destruyendo los prejuicios, gran fuente de enemistades, y por consiguiente, validar estas normas en la vida social y prestar colaboración y ayuda a quienes la necesiten, sobre iguales fundamentos, ya que es un esfuerzo por el bien de todos.

Nuestros objetivos también recaen en realzar y educar altamente a los jóvenes como miembros de la sociedad, de modo que sean más virtuosos y caritativos.

La idea de confraternidad humana, la aspiración de borrar las divisiones que los prejuicios y opiniones partidaristas que se levantan hostilmente entre los seres humanos; el anhelo de considerar al género humano sin distinción religiosa, política, y étnica, si no como un gran cuerpo de hermanos, como un todo existente para la libre actualización de las fuerzas latentes del ser humano, se irá concretando en forma cada vez más visible en el transcurso de los tiempos, y para aquello, debemos trabajar conjuntamente desde nuestros tiempos, todos unidos por un mismo norte, por los mismos objetivos, como Caballeros del Aplicación.

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